Ir al contenido principal

Los simuladores


Por experiencia personal sé que en la CDMX un oficiante puede ganar mucho más que cualquier profesionista y un comerciante informal también gana bastante más que el oficinista promedio, sin embargo la percepción de los dos trajeados sobre sí mismos es que no son pobres, sino clase media y no ayudan las tergiversaciones de revistas como Forbes México que ahora tienen el descaro de decir que cualquiera que gane más de $14,000 es "clase alta", una cosa ridícula.

El poder adquisitivo y el consumo es lo que a la mayoría de los ciudadanos les hace creer que tienen más o menos éxito, por ende muchos de ellos se dedican a simular que tienen más y se endeudan con los bancos, tiendas departamentales, prestamistas, usureros, incluso con sus familiares y amigos, para mantener un status, también las redes sociales juegan ahora un papel en esa simulación con sus filtros, sus trucos, etcétera.

Todos esos simuladores han generado una cultura y una pertenencia con una clase que no les corresponde y de la que jamás formarán parte, pero no hay dato duro, ni realidad que los convenza de lo contrario: los charlatanes del coaching, la mentalidad de tiburón, los decretos y el pensamiento mágico en general le han hecho un daño irreversible y contundente a la sociedad, creando una alienación fetichista, erosionando casi por completo la solidaridad, la empatía y la conciencia social para poner en un pedestal el individualismo, el narcicismo y el consumismo.

Por eso no es de extrañarse que sean recalcitrantemente derechistas, abiertamente clasistas y despectivos con cualquiera que cuestione su mentalidad. Desgraciadamente la izquierda no ha sabido tampoco cómo dirigirse a ese cada vez más abundante sector de ciudadanos que también suelen enarbolar causas sociales desde un ángulo totalmente superficial y mediático: ellos son los que hacen los linchamientos digitales, los escándalos por nimiedades, mientras dejan de lado lo crucial porque eso requiere profundizar.

Son los típicos que se quejan de las biblias de comentarios y el mucho texto, que creen que leer una cuartilla es demasiado para abordar un tema, que un meme es una fuente confiable y suficiente para opinar de un tópico, que una consigna es algo irrefutable y verdadero, que una acusación al aire y sin pruebas debe ser creída sin averiguaciones, que basta el titular de una nota, no es necesario leer el artículo, menos contrastarlo con otros más.

Será una misión bastante difícil poder hablarle y convencer a un grupo de personas con semejantes criterios y visión del mundo, sin embargo son bastante volubles y contradictorios, la derecha lo sabe, igualmente los publicistas, los únicos que nos hemos enterado tarde de todo ésto somos los que nos dedicamos a indagar a fondo e ingenuamente creemos que la razón puede y debe vencer siempre a las vísceras, que la forma es fondo.

La realidad ha cambiado y hay que enfrentar éste nuevo escenario, buscar estrategias para simplificar el mensaje, es triste, es superficial, pero no tenemos alternativa, de lo contrario perderemos todo el esfuerzo de años de lucha en un santiamén si no buscamos alternativas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La desvergüenza panista

Gibran Hernández A los funcionarios de la cuarta transformación y al presidente les critican literalmente hasta los zapatos, pero del caos espantoso en que tienen sumido a Guanajuato, no dicen nada. Así ha sido siempre el PAN, ese partido de derecha que jamás se ha asumido como tal, el que está contra los derechos reproductivos de las mujeres pero se dice feminista, que sumió al país en una guerra con miles de muertos a los que llamó daños colaterales y jamás aceptó que la estrategia fue fallida, menos los nexos del narcotráfico de su secretario de seguridad, Genaro García Luna, que hoy enfrenta un juicio en EEUU, los que ahora lloriquean por la libertad de expresión defendiendo a un racista descarado como es Chumel Torres, pero en su momento celebraron que Aristegui fuera despedida de MVS, callaron ante las amenazas de muerte a Lydia Cacho y Anabel Hernández, a quienes persiguieron y tuvieron incluso que exiliarse para salvar sus vidas. Es interminable el rosario de infamias y...

Chumel: El clasirracista bufón mediático

Gibran Hernández Es difícil entender cómo un cretino racista logró que hasta renunciara una funcionaria pública por tener el desatino de invitarlo a un foro sobre discriminación, cómo ese mismo cretino sigue sin entender por qué genera tanto repudio, cómo en lugar de ello se victimiza, hace su propio foro al respecto, cómo es que tiene tanta audiencia y cómo es que es famoso, pero tiene una explicación: ignorancia supina. La razón por la que ese tipo saltó a la fama fue porque otro impresentable, Gabriel Quadri, retuiteó un mensaje vulgar de éste en el que atacaba al ahora presidente y entonces candidato, Andrés Manuel López Obrador. Así que nada de que el tipo ha sido jamás imparcial: sus ataques clasistas y racistas a la izquierda, sus descalificaciones y bufonadas mediocres siempre han sido la razón por la que ha recibido tanto apoyo. Supuestamente “simplifica” las noticias “con humor”, lo que traducido al castellano sería que vulgariza totalmente la información y la reduce...

La deificación de la sociopatía

Gibran Hernández   No se puede hablar de justicia social, de combatir la desigualdad, ni de dar ningún incentivo a los necesitados sin que inmediatamente salten uno o varios feligreses del mercantilismo a despotricar contra cualquier gesto humanitario o de sensibilidad social, llamándolo populismo, comunismo, o a hablarnos de las bondades de su credo: que los pobres son pobres porque quieren, por flojos, porque no emprenden, no ahorran y porque quieren que el gobierno les resuelva todo. La pandemia de cursos de coaching empresarial, de diplomados de emprendimiento, de cultura financiera y libros de superación personal han hecho estragos en la mentalidad colectiva, al grado que cuestionar sus patrañas es básicamente una blasfemia para todos sus adeptos, que como todos los participantes de un culto creen a pie juntillas en el paraíso prometido, dan gustosos sus diezmos y están convencidos de que pronto serán ricos, pues cumplen al pie de la letra con los programas, reclutan a...