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¡Ánimo camaradas!

Reflexionando sobre las últimas dos décadas de la política nacional hoy, llegué a la conclusión de que debemos estar alegres y orgullosos de lo que hemos logrado colectivamente.

Empecé como muchos en la lucha política casi desde la infancia, tuve el privilegio, a pesar de crecer con carencias económicas, de tener acceso a una formación política temprana gracias a que mi padre vino desde la cañada oaxaqueña a estudiar sociología en la UNAM (donde también me formé muchos años después en filosofía) y gracias a eso tuve acceso a las revistas y libros de don Eduardo del Río "RIUS" de niño, conocí la lucha de don Heberto Castillo, viví todas las pugnas internas que hubo desde el PMT y luego en el PRD, hasta que AMLO formó MORENA junto con todos los que estábamos inconformes con la política de cúpulas que se reproducía incluso en las izquierdas, defendimos al hoy presidente cuando el infame desafuero, estuvimos con el en el plantón de Reforma cuando Calderón usurpó la presidencia, en aquél entonces escribí canciones con mucho sentir como "La farsa" y "Esperanza", por momentos sentía que iba a francamente pasar por la misma suerte que tantos compañeros que no vivieron para ver la cuarta transformación, y cuando por fin se ganó la presidencia les confieso que lloré de alegría y no podía creerlo: nuestros esfuerzos, muertos, persecución, represión y marginación habían rendido frutos y los podíamos ver, participar de los mismos, concretar nuestros anhelos democráticos y sociales.

Es por eso que con nosotros los que crecimos con las izquierdas partidistas y conocemos el panorama nacional históricamente no surte ningún efecto propaganda alguna de las derechas, no nos convencen los autonombrados intelectuales porque sabemos desde siempre que sus plumas están a la venta al mejor postor, que sus intereses y clase social ven a las nuestras con desprecio que ahora ya no ocultan en lo más mínimo.

Por eso es que tampoco a pesar de las discrepancias, carencias y errores del partido y de los funcionarios jamás les daremos un voto a los priístas, menos a los panistas, ni a los chuchos, tampoco a los improvisados ridículos que se venden como izquierda pero cobran con la derecha de MC.

Por supuesto que no aplaudimos todo y nuestro apoyo no es incondicional: repudiamos abiertamente el chapulineo y el ninguneo a la militancia, pero no por eso vamos a traicionar nunca los ideales y valores que nos han dado un respiro, una coyuntura y la posibilidad de transformar nuestro país con un gobierno honrado, digno, con errores humanos pero perfectibles.

Y vamos a refrendar éste proyecto en las urnas, una y otra vez, a defenderlo y corregirlo las veces que sean necesarias, de propios y extraños, porque nos ha costado vidas, esfuerzos, sacrificios.

No defendemos a una persona, sino un proyecto que trasciende a todos y cada uno, por eso es que seguiremos adelante y la historia será quien nos juzgue a todos.

¡Ánimo camaradas!

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