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La locura extremista

Ya había hablado en otros artículos sobre los sesgos cognitivos y los radicalismos, pero lamentablemente las cosas parecen ir empeorando, no sólo a nivel nacional, sino global, no sólo en lo político, sino en lo social y hasta en lo privado, a nivel personal.

Viendo algunos trabajos escritos y otros audiovisuales de diferentes creadores, conferencistas, filósofos y experiencias variopintas de personas comunes noté que no soy el único que advierte un individualismo extremo y exacerbado que se retroalimenta del consumo y de los algoritmos de redes sociales, buscadores, medios en general, etcétera. Ésto ha generado burbujas ideológicas de todo tipo donde cada persona ve únicamente contenidos afines a su postura, a su forma de ver el mundo y además se demoniza en todo momento la diferencia y el diálogo. Ya no existe el debate de ideas entre adversarios sino la condena y descalificación automática del otro, ya no sólo entre posturas opuestas, sino aún entre supuestos simpatizantes de ideas comunes. 

Pareciera una exageración a primera vista pues los grupos radicales extremistas si bien son ruidosos, son minorías escandalosas, pero algunas ya son muy violentas, otras tienen a su disposición medios para difundir su propaganda, y en general basta un loco para hacer una masacre, para cometer una brutalidad y lo peor es que en algunos casos como en los tiroteos recientes en EEUU, son considerados como héroes por otros locos que recaudan miles y hasta millones para que salgan bajo fianza. ¿Entienden el nivel de demencia que implica reunir fondos para liberar a un asesino? Defender a ultranza a un criminal porque "piensa como yo".

Ésto nos habla de una descomposición social alarmante, de una nueva edad oscura gestándose ante nuestros ojos y en la que debemos intervenir: más allá de posturas y convicciones personales, debe existir alguna coincidencia en un asunto tan delicado entre la mayoría de los seres humanos pensantes y pacifistas, para rechazar tajantemente la violencia, el crimen, la defensa de éstos y la intolerancia a esos niveles. Por lo menos yo no pienso en eliminar físicamente a los adversarios, creo que podemos llegar por medio de la democracia y las luchas políticas a cambios en pos del bien colectivo y las libertades individuales sin necesidad de derramar sangre o ceder a conductas cavernarias. Incluso para los criminales más terribles considero que la cadena perpetua es el castigo que corresponde y el resarcimiento económico del daño cuando sea posible, al menos como un paliativo. Porque de lo contrario estaríamos retornando a la brutalidad medieval o barbárica, siendo simplemente trogloditas con celulares. 

Si no encontramos una manera de encauzar ese deterioro y revertirlo vamos a seguir normalizando la violencia y en algún punto nos será inflingida sin que nada ni nadie pueda hacer nada al respecto. Bastantes problemas tenemos qué resolver como civilización sobre el daño ecológico que hemos producido a nuestro propio hábitat y bastantes otros tenemos con las desigualdades, injusticias y crímenes para encima tener que lidiar con un terreno totalmente hostil al planteamiento de soluciones por medio de la discusión y el consenso.

Esto es pues una invitación al entendimiento, el debate civilizado y el rechazo a cualquier radicalismo violento y sin sentido que pretenda justificarse con supuestas causas nobles o dictaduras imaginarias en las que puede protestar libremente y hasta agredir sin consecuencias legales: la ley debe aplicar igualmente a todos y no permitirse el fortalecimiento de los extremismos sólo por no parecer intolerantes, irónicamente.

Es eso o dejar que poco a poco aumenten sus números, tomen el poder y entonces sin miramientos cumplan sus amenazas de quemarnos vivos en plazas públicas.

Comentarios

  1. Es un planteamiento sensato. Si decimos que la diferencia del hombre con respecto a otros animales está en la capacidad de razonar, hagámos honor a ella..

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