Algo de lo que recurrentemente se nos acusa a los simpatizantes de la cuarta transformación y el gobierno de AMLO es de que atacamos a cualquiera que les lleve la contraria, cosa que podría ser cierta si únicamente atacáramos a la persona y no se ofrecieran datos y argumentos para sustentar esa crítica y hasta la burla cuando se trata de personajes venidos de la nada a la escena política, tales como actores, músicos, gente que de pronto le inventan credenciales de especialista y nadie del área las conoce, etcétera.
Ahora bien, les reviro a los opositores: ustedes inmediatamente que alguien critica a AMLO o a su gobierno ya no se fijan ni en qué dijo, automáticamente lo levantan en hombros y los piensan hasta presidenciables, como es el caso de Lilly Téllez, por ejemplo, que por principio no sería senadora si no hubiera sido primero propuesta por un error de MORENA, ese que tanto criticamos los mismos simpatizantes y militantes de recoger cascajo político y farándula para las candidaturas.
También aquí podemos ver una diferencia: yo he leído muchos artículos críticos al interior de las izquierdas y del partido MORENA a las diferentes facciones que lo integran, las discusiones son fuertes y en cuanto sale un problema, así sea algo tan aparentemente inocente como hacer una boda lujosa, se han pedido y dado renuncias de altos funcionarios. Se cometen errores pero se intenta mantener la congruencia y se hace lo posible por corregirlos: es una exigencia no sólo partidista o electorera, sino ciudadana.
No recuerdo ninguna ocasión en la que en la derecha ocurriera así, por el contrario, cada que surge un escándalo del PAN acusan persecución política, hasta que se confirman los delitos, les dan sentencia y entonces ya por fin, niegan calderónicamente conocer a los implicados.
Yo mismo he dedicado artículos a criticar duramente a elementos que considero más dañinos que útiles para el partido, como los viejos caciques perredistas que quieren seguir imponiendo su voluntad y prácticas antidemocráticas en el partido, o los que ni siquiera son del partido pero son populares por argüenderos y escandalosos, aunque jamás presenten ninguna iniciativa importante y en la práctica anden en camionetas de lujo y paseando por todo el país con costo al erario: no recuerdo que los panistas o priístas pidan que eso se termine en sus partidos, ni los emecistas menos.
Dejemos entonces las cosas claras: por supuesto que si viene un ataque pagado y de la nada lo vamos a criticar, lo vamos a investigar y vamos a exponer al que lo lleve a cabo, más si es un experto en hacer dramas y venderse como falso ecologista como por ejemplo Arturo Islas Allende, o del hermano de un funcionario panista vendiéndose como ciudadano preocupado por la selva maya, cuando vive en EEUU, como es Eugenio Derbez.
¿O acaso esperan que les digamos sí, tienen razón, vamos a cancelar un proyecto aprobado hasta por la ONU y que traerá un beneficio económico y social sin precedentes porque unos famosos hicieron un vídeo diciéndonos que está destruyendo la selva, sin ninguna prueba al respecto?
Es como si nosotros les pidiéramos a ustedes que como el 69% de las personas aprueba el gobierno de AMLO entonces ya dejen de opinar en contra, de insultar todos los días, de hacer héroes y líderes de su oposición a cualquiera que arremeta contra la cuarta transformación, que acepten que son una minoría política y moralmente derrotada, ya no expresen su descontento y rabia: es absurdo, sabemos que no lo harán.
Honestamente es hasta divertido, porque en lugar de convencer al electorado lo que logran con cada cosa que van criticando es bajar de nivel, con los zapatos sin bolear, las tlayudas, las gorditas, en general no proponen nada que sea políticamente relevante.
Simplemente piensen que ya hasta Quadri, el impresentable ultraderechista misógino, homofóbico, iracundo y que se desdibuja peor en cada tuit, cree que puede ser su candidato presidencial también: a ese nivel están actualmente en la discusión pública.
Con la mejor intención, piénsenlo: traigan temas importantes a la mesa y exijan a los municipios que aún tienen que demuestren con gobiernos eficaces su trabajo. Si hicieran eso en lugar de intentar sabotear cada proyecto, señalar cada frivolidad y atacar sin sentido tendrían muchas más oportunidades electorales de las que ahora tienen, que hasta prófugos de la justicia tienen a sus excandidatos como Ricardo Anaya u otros que no pueden pisar suelo estadounidense, como Calderón.
A nosotros quizá nos ciega la simpatía y ser afines a los ideales que propone AMLO, pero a ustedes parece cegarles el odio y eso es una diferencia de grado gigantesca.
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